Buffy (4): El año que vivimos en la Universidad

el campusEn donde Buffy se consigue un novio de cartón con doble vida, unos comando misteriosos castran a Spike, Willow se cruza disimuladamente a la vereda de enfrente, Giles se emborracha porque ya nadie le da bola; y Xander y Anya se juntan y yo les pongo todas mis fichas a que vivirán felices para siempre.

Continuando con nuestra serie de reviews sobre Buffy, the Vampire Slayer, hoy revisitamos ese año que Buffy pasó en la Universidad y que muchos consideran como uno de los más flojos de la serie. ¿Será para tanto?

Bienvenidos a UC Sunnydale.

Empecemos por el principio: es el prometedor y soleado primer día de clases en la Universidad de Sunnydale para Buffy y Willow. El reto de la cazadora de este año: terminar la cursada balanceando la cacería con los libros mientras oculta su identidad de Elegida a su compañera de dormitorio fan de Celine Dion.

Sumado a esas complejidades, y a las que vendrán en cuestiones de convivencia, la pobre de Buffy se abruma enseguida y se acompleja porque tanto Willow como Oz encajan en el campus con total naturalidad mientras que a ella la acaban echando de una clase incluso antes de empezar. Giles, mientras tanto, despedido como Vigilante y sin biblioteca que administrar más que la propia, decide que Buffy necesita madurar sola y se convierte en un gentleman of leisure que termina embolándose antes de que termine el primer episodio. Y Xander, el único de la pandilla que no se anotó en la Universidad, termina su accidentado recorrido en coche por los Estados Unidos y vuelve a Sunnydale.

Los Scoobies siguen con sus vidas, pero este año apartados, y esta separación en pos del crecimiento personal etcétera será uno de los grandes temas de la temporada.

*sigh*

*sigh*

Pero ellos todavía no lo saben. Así que después de superar Halloween, conseguirse un prospecto de novio en Riley Finn (¡no, Buffy, no!), y superar el brote psicótico que le agarra cuando ve a su compañera de cuarto planchar los jeans y escuchar Believe de Cher en repeat; nuestra intrépida heroína tiene que hacer de apoyo moral con la repentina separación de Oz y Willow, que deja a su amiga con un bajón de varios episodios.

La pandilla se junta a comer y atravesar dilemas morales en el Día de Acción de Gracias, y lidian más tarde con la aparición de los Caballeros por Sunnydale que dejan a la ciudad completamente muda y que flotan por ahí arrancando corazones. (¿Se acuerdan la rima?)

Días felices y para nada atípicos en la Boca del Infierno. Pero subterráneamente, mientras tanto, una operación militar súper secreta que opera debajo del campus y que se pasó el principio de la temporada secuestrando vampiros y demonios con poca sutileza se revela como la Iniciativa, liderada por la profesora de Psicología de la Universidad, Maggie “Madre” Walsh, y con el mismo Riley Finn (Marc Blucas) como uno de los jefes militares.

Emoción (no): Riley pasa de ser un personaje aburrido y poco interesante a ser un personaje aburrido y poco interesante en uniforme militar. Interés total, audiencia. Pero se pone mejor: es la Iniciativa quien secuestra, por ejemplo, a Spike antes de que él tenga oportunidad de ver nuevamente sus planes frustrados por los Scoobies en su regreso a Sunnydale (y menos mal, porque estaba a un episodio de convertirse en una especie de Bob Patiño).

"esto nunca me había pasado..."

"esto nunca me había pasado..."

Spike logra escapar, y, creyendo que la culpable es Buffy y los fondos que obviamente debe haber conseguido para llevar a cabo semejante proyecto; va a su dormitorio y, en cambio, se encuentra con Willow, con quien protagoniza una humillante escena de impotencia: no puede morderla sin sentir dolor paralizante en su cabeza, regalo de los muchachos de la organización. “Esto no me había pasado nunca,” dice, claramente dolido.

Muriéndose de hambre y en estado francamente lamentable, pide asilo en casa de Giles a cambio de información sobre esta organización secreta que los Scoobies venían investigando desde hace rato. Salvando incidentes bastante WTF, la cooperación se da bastante bien durante un tiempo, hasta que eventualmente Giles patea la pelota y envía a Spike a vivir con Xander en el sótano de su casa. Las escenas resultantes (la camisa hawaiana viene a la mente) parecen francamente sacadas de una sitcom. (Me sorprende que no lo hayan hecho, ¡podría funcionar!)

Paralelamente, con la relación entre Riley y Buffy lamentablemente consumada con el beso en el, por lo demás, excelente Hush, el capítulo mudo, y las identidades secretas de ambos expuestas; el agente Finn decide presentarle la Iniciativa a Buffy, donde naturalmente deciden matarla por preguntar mucho y vestirse así para salir a cazar. O algo así. Porque entre tantas preguntas, Buffy podría descubrir el Misterio Mayor de la Iniciativa, el “bebé” de la profesora Walsh.

adam (ya sé, ya sé...)

adam (ya sé, ya sé...)

Porque la Iniciativa no solamente mata demonios: experimenta con ellos, y les corta las partes para pegárselas a esa cosa que guardan en la habitación/laboratorio 314: Adam. Para hacer una historia larga un poco más corta: Adam es el Big Bad del año, una especie de criatura de Frankenstein, hecha de partes de demonio, humano y máquina (tiene una disquetera en el pecho, LOL), que, además de ser un adefesio, filosofa sobre el caos y la razón de la existencia de las cosas, y dice frases como “estuve pensando sobre el mundo…” Interés total, audiencia. (Yo sé que ustedes ya están mirando Ángel, no mientan.)

No es que Adam sea malo como villano (sí es medio aburrido y tampoco es que haga tanto), el problema real comienza con la muerte de la profesora Walsh, que funcionaba como líder de la organización. Sin ella, la Iniciativa queda sin jefe y, por tanto, a la deriva en cuestiones narrativas. En una palabra, la Iniciativa ya sobra, y su subsistencia depende de un nuevo jefe militar a cargo de una organización en sus últimas brazadas de ahogado. Resultado: foco en Adam.

La cosa con Adam es que se le da fácil lo de hablar y convencer, y convence a Spike para que haga mella en los Scoobies desde adentro aprovechando que la pandilla estuvo todo menos unida este año. Mientras Spike les come la cabeza, Adam persuade a los demonios y las fuerzas del mal para unirse. Más o menos lo consigue: la Iniciativa de repente y sospechosamente se encuentra con superpoblación de demonios y vampiros casi de un día para el otro; y Adam, asistido por la versión zombi de la profesora Walsh y un ex compañero de Riley muertos unos episodios antes; suelta a todos los presos y se arma la hecatombe-de-final-de-temporada.

infiltration fail!

infiltration fail!

La Iniciativa se convierte en el escenario para la gran lucha final; y, sintiéndose superada y con su flamante novio obedeciendo las órdenes de un chip que él también tiene (que por otra parte explicaría su nulo carisma), Buffy reúne a la pandilla original para ventilar los problemas y solucionarlos antes de enfrentar a Adam infiltrándose en la Iniciativa para matarlo y rescatar a Riley.

Todo termina en abrazos (yay!), y, aprovechando la nuevamente adquirida confianza, realizan un hechizo donde se combinan la esencia de la Cazadora, su Vigilante y sus dos amigos.

Además de la fuerza extra, Super!Buffy tiene ojos amarillos, habla en primera persona del plural y tiene la capacidad de detener las balas o convertirlas en palomas según desee. (LOL!) Finalmente, le arranca a Adam el centro-de-su-poder, y muere. Riley desafortudamente sobrevive a pesar de haberse arrancado un chip del sistema nervioso. (I know, right?)

Final del episodio 21, y falta uno más. ¿Con qué saldrá Joss ahora que el Malo Malísimo ya fue derrotado?

La tierra de los sueños.

"al menos ustedes no soñaron con el tipo de las fetas de queso..."

"al menos ustedes no soñaron con el tipo de las fetas de queso..."

Realmente, el episodio 22, Restless, se merece un apartado especial por tan genial que es. Escrito y dirigido por Joss Whedon (¿quién más?), este episodio recoge donde se quedó el otro: después de vencer a Adam, los Scoobies se reúnen en casa de Buffy para ver una película. Todos se terminan durmiendo, y el resultado es un episodio totalmente delirante, súper antológico, bizarramente dirigido donde hay largos movimientos de cámara, escenas en blanco y negro, homenajes a Apocalipse Now, Giles cantando instrucciones en el Bronze, extraños efectos en slow-mo, un hombre con queso, y doblaje en francés.

“Ah, ya entiendo. Todo trata sobre el viaje, ¿no?”

El episodio no consiste solamente de transiciones de escenas sin hilo conductor aparente (que lo tiene), hay un par de cuestiones que hay que sacar a relucir. Número uno: no son sueños comunes. En cada uno, alguien los acecha, e intenta quitarles esa parte que aportaron para el hechizo del episodio anterior (mente, espíritu, corazón y fuerza). Por qué será, por qué será…

En qué quedamos.

Creo que la convención en el fandom es que la cuarta temporada es una de las más flojas, y si no fuera como soy diría que es por culpa de lo insubstancial que es Riley Finn en vez de la introducción del elemento militar (distraídamente planeado) en una serie donde siempre reinó la magia y el misticismo. La verdad, creo que las dos opciones pesan lo suyo.

Y, en serio, no es una temporada tan floja. Algunos de los mejores episodios de la serie se vieron ese año, como Hush (los Gentlemen me perturban profundamente), y Restless, que comentamos más arriba.

oz regresa, más zen que nunca

oz regresa, más zen que nunca

Sin mencionar los numerosos capítulos cómicos, como Pangs, donde Buffy decide festejar el Día de Acción de Gracias; Something Blue, donde Willow lanza un hechizo para hacer su voluntad; o incluso, tal vez, Superstar, donde de repente aparece Jonathan haciendo heroicidades en los créditos de apertura como si hubiera sido imprescindible para los Scoobies de toda la vida. Con otras temáticas juega New Moon, donde el regreso de Oz (del Tíbet, señores) hace que Willow se sienta totalmente desubicada en su nueva relación con Tara (Amber Benson).

Uno de los personajes que más creció durante el año fue, justamente, Willow. Su historia la dejó plantada, despechada, otra vez enamorada y asomando la cabeza desde el clóset sin decirle a nadie en un año solamente. Y con más poder y habilidades para la magia que antes, aparte, lo que inconscientemente preocupa al resto de los Scoobies en la aventura onírica de final de temporada. (Seguramente no sea nada…)

También es destacable la incorporación de James Masters (Spike) al elenco principal, a partir de la mitad del año. Si vamos al caso, su personaje se come cada escena en la que sale; y, como resultado directo del chip que le implantaron, empieza a tener la oportunidad de madurar en pequeños incrementos. (¡Me pregunto cómo terminará eso!) Con el chip en la cabeza, Spike no sólo no puede alimentarse más de personas (vivas, al menos); tiene que mantener su no-existencia con alcohol, sangre y cigarrillos, todo lo cual cuesta… dinero. (“Te estoy robando.”)

Sin mencionar la aparición estelar de Ángel para disculparse con Buffy por haberle soltado un par de verdades en un episodio su propia serie, fajar a Riley y observar que “no le agrada” con una sonrisita afable (a mí no me hace tanta gracia); o incluso el talento oculto de Giles quien, deprimido porque cree que el resto de los Scoobies le está cortando el rostro, se pone a cantar Behind Blue Eyes. Con todo y público.

un arenero muy grande

un arenero muy grande

No es un mal año para la serie, pero sí palidece un poco comparando el despistado arco de la Iniciativa con el de la temporada siguiente, e incluso con el de las dos anteriores. Sumale a eso el alejamiento del grupo original de personajes desde el primer episodio, y se entiende por qué mucha gente ubica a esta temporada en los últimos lugares de su ranking personal.

Algo de cierto en eso hay, porque si algo demuestra Restless (además de lo limada que es la mente de Joss Whedon), es lo buena que puede ser la serie cuando se enfoca en los personajes de siempre, en los Scoobies originales.

En todo caso, esa suerte de separación entre los cuatro fue totalmente intencional, planeada y contenida, y es justamente uno de los puntos (emocionales) centrales de la temporada: madurar cada uno por su lado, para volver después con la familia.

Y es curioso, el tema de la familia.

Título original: Buffy, the Vampire Slayer.
País: Estados Unidos.
Año de emisión: 2000.
Cadenas: WB Network.
Creador: Joss Whedon.
Número de temporada: 4
Cantidad de episodios: 22

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Una respuesta a “Buffy (4): El año que vivimos en la Universidad

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