X-Files: La Conspiración (Spoilers!) Parte II

La siguiente entrada puede contener información sobre la trama de esta serie. En otras palabras SPOILERS

 

Siguiendo con la propuesta hecha en esta entrada, hoy presentamos la segunda parte de una serie de tres posteos que repasan la trama de la Conspiración llevada adelante en algunos capítulos de las nueve temporadas de The X-Files. En este caso, le toca el turno a las temporada 4, 5 y 6, algo así como el punto de máximo desarrollo de esta faceta de la serie.

Retomando un poco lo dicho antes, recordemos que X-Files fue creada en 1993 por Chris Carter, que lejos de ser un escritor fanático de las teorías conspirativas o un médico con especial interés por los hechos paranormales, se trataba en verdad de un periodista devenido en surfer californiano, fanático desde la infancia de las telemovies y su efímera serie Kolchak : The Night Stalker.  Y si en la coctelera se mete también un poco de Twilight Zone y una nirvánica imaginación, darían por resultado la historia de dos agentes del FBI interesados no sólo en descubrir casos que le escapaban a la explicación científica, sino en desvelar una confusa trama de corrupción política mezclada con descubrimientos que datan d ela época de Roswell y debían ser ocultados de la gente común.

CUARTA TEMPORADA

Believe the Lie (Creé en la mentira)
Gethsemane” (4×24)

Un hombre que sana. ¿Un X-File, sin más?. Así se inicia el último capítulo de la tercera temporada y aquel que da el puntapié para lo que sería el inicio de la cuarta. Un hombre que sana a un pistolero estresado que, al mejor estilo Estados Unidos, abre fuego sobre los inocentes comensales de un fast food. El pistolero es alcanzado por un  disparo de la policía y el otro hombre apoya sus manos en el pecho y la herida desaparece. También se esfuma el hombre en cuestión, que con el correr de la investigación de Mulder y Scully sabremos que se llama Jeremiah Smith, que trabaja en un ínfimo puesto administrativo de la Administración de Seguro Social y que, al igual que en el episodio Colony, de la segunda temporada, tiene dobles de sí mismo a lo ancho del país.  No azarosamente, la madre de Mulder tiene un ataque y es internada en un estado comatoso. La última imagen de ella en pie la toma X, y se la ve hablando con El Fumador. Mucha información, señores, para que esto no termine en un Continuará. Y es a partir de ahí donde se abre una cuarta temporada que arranca con Herrenvolk.

Encontramos a Mulder y Scully habiendo rescatado a Jeremíah del acoso alienígena. Mulder escapa con él en busca de respuestas y, sobre todo, de algo que ayude a que su madre sobreviva. Scully se queda para dar la cara por su compañero y busca el apoyo y la información en un X tan silencioso como de costumbre. Mulder viaja hacia Canadá y descubre una de esas imágenes que se convertirían en fotografía obligada de X-Files. Una Samantha niña, similar a cuando la raptaron, trabajando en una granja apicultora. Las abejas desembarcan, así, como un elemento que por un tiempo se abandonaría, pero que sería el eje de la primera película para cine. Obsesionado con rescatar a Samantha (que es en realidad una suerte de clon-zángano sin capacidad de lenguaje alguno) y a Jeremíah, Mulder escapa sin éxito del alienígena cambiaforma que lo persigue hasta el fin del mundo. Scully, entretanto, descubre otro gran misterio que venía de arrastre de aquel documento gubernamental cifrado en navajo. Junto al científico Pendrell (sí, el de las miraditas lascivas), Scully comprende que el gobierno ha inventariado a todos los ciudadanos a través de la vacuna contra la Viruela. Lo expone ante el FBI y, claramente, no recibe una medalla.

Ya sin Jeremiah, sin la falsa Samatha clonada, sin el apoyo de los agentes en el descubrimiento médico del siglo, sin nada… la madre de Mulder despierta. Una luz en la oscuridad. Pero, claro, el Fumador tiene su frase: “No hay nada más peligroso que un hombre que no tiene nada que perder”. Mulder mantiene lo que queda de su familia unida, pero lo que tendrá que pagar a cambio es todavía un misterio.

El episodio que sigue y realmente suma a la trama, es paradójicamente, uno que no se relaciona directamente con los protagonistas. Musings of a Cigarette Smoking Man hace un repaso por la vida de El Fumador, y opuestamente a lo que podríamos pensar (que es esquivo, que no muestra demasiado) nos tira de una sola vez que el Cancer Man es el asesino de Kennedy. Y, como si fuera poco, suma a Martin Luther King a su lista de blancos. El Fumador se construye como un joven prometedor de la armada, amigo de la juventud de Bill Mulder y una suerte de hombre fantasma que hace el trabajo sucio de ciertos señores de traje camuflado, corbata y botas. El Fumador decide desaparecer de todo registro, hacer algunos trabajos para los superiores y, a cambio, acceder a algunos de los más grandes secretos de la historia de ese Imperio norteño. Buena parte de esta historia la descubren los Lone Gunmen y aunque el Fumador, desde un edificio cercano, apunta a Frohike con  un rifle, a último momento decide bajar el cañon. Podría matarte cualquier día, pero no hoy.

Los dos capítulos que llegan a continuación quizás sean los que más rápido hacen avanzar la trama en toda la serie. Quizás las respuestas sigan siendo dosificadas, pero en este caso estamos al borde de la sobredosis. Terma y Tunguska llevan parte de la acción a Rusia, con Mulder y Krycek en una brevísima alianza. Paralelamente, Scully y Pendrell investigan una roca que era transportada en un sobre con destino diplomático. Recapitulando: Krycek es arrestado por formar parte de un grupo anarco-terrorista, comienza a filtrarle información a Mulder sobre un paquete sospechoso que llegará a suelo yanki. El FBI captura el paquete y adentro encuentran una roca de origen alienígena con un extraño material líquido que deja catatónico a un experto que lo examina. La vida es una moneda y cuando Mulder viaja con Krycek a Rusia siguiendo la ruta del paquete, es capturado por un grupo de científicos que utiliza humanos para experimentar con ese mismo material que ya habíamos visto en Piper Maru, la temporada pasada. Sí, Venom!

Mulder mismo es sometido a las pruebas del llamado Cancer Negro y entra en contacto directo con ese líquido que altera su sistema por completo. Nuevamente, la catalogación de humanos a partir de la vacuna anti viruela entra en acción y un grupo de pueblerinos encuentra la salida amputándose el brazo donde ha sido colocada la inoculación. Mulder secuestra a Krycek en cuanto lo descubre jugando, nuevamente, a dos puntas y escapa a EEUU justo cuando un senador muy amigo del Sindicato está hurgando en la investigación de Scully. Krycek no corre tanta suerte y es encontrado por un grupo de habitantes de Tunguska. Su brazo derecho nunca abandonará la tierra de sus padres.

Con dos capítulos a puro ritmo, piña y experimento, la velocidad entra en una pausa más que necesaria con Memento Mori, arquetipo del episodio-bajón, bien al estilo X Files. Primer casillero: Scully descubre que tiene cáncer. Al igual que las mujeres de MUFON que había conocido en Nisei, al quitarse el implante de la base de su cráneo, se desencadena en su cerebro un cáncer irreversible.

Mientras Mulder mueve cielo y tierra para encontrar el remedio de lo irremediable (así, con ese tipo de juegos de palabra), Scully inicia un tratamiento con un médico que ha estado ayudando

a Betsy, la última MUFON girl que queda con vida, aunque en su última etapa. El capítulo es narrado por una Scully que, en off, le escribe a su compañero, que por ese entonces pone toda la tecnología de los Lone Gunmen a servicio de revelar las tareas que se realizan en un centro de fertilidad en el que se han tratado todas las demás mujeres abducidas. Y es así como descubre que otros alien-clones trabajan en la hibridación, pero a favor de las mujeres abducidas. Sabe, además, que durante su abducción a Scully le sustrajeron óvulos, a partir de una trama de fertilización artificial que no se revelaría por completo hasta pasados muchos capítulos. Finalmente, descubren el oculto interés del doctor que trata a las abducidas y Scully abandona el tratamiento pormetiéndole a su compañero que el cáncer no la vencerá.

Los siguientes capítulos continuados, Tempus Fugit y Max retoman la historia inconclusa de Max Fennig del episodio Fallen Angel de la primera temporada. Luego de haber sido abducido ante los ojos de Mulder, el cadáver de Max aparece en un accidente aéreo que mató a todos sus pasajeros. Los agentes se trasladan al lugar del hecho e inician una investigación paralela a la oficial que los lleva a descubrir que Max poseía un objeto que estaba por entregarle a Mulder, pero que en trayecto de su viaje fue robado. De este modo, también desentraman la conspiración militar que intenta ocultar el hecho de que el avión de pasajeros fue derribado luego de que se detectara a un OVNI en la zona de vuelo. Lo que habría sido una olvidable experiencia de nueve minutos para los pasajeros, se había convertido en catástrofe cuando los militares quisieron ocultar la abducción. Un personaje bastante recurrente en la conspiración, el agente Pendrell, es asesinado en este capítulo, mientras Scully intenta proteger al militar que les filtra información sobre la tapadera oficial.

Si bien estos capítulos no tratan específicamente de la Conspiración (no aparece el Sindicato) se adelanta el cáncer avanzado que Scully padecerá y se suma la participación militar, ahora con muchas más fuerza, en el ocultamiento de pruebas.

Esta cuarta y prolífica temporada en lo que a conspiración se refiere, se iría cerrando con Zero Sum, un episodio en el que se explotaría hasta el límite la dudosa lealtad de Skinner. Con el cáncer de Scully al acecho, un llamativo caso de una mujer muerta por picaduras de abeja y el propio Skinner que entre gallos y medianoche ocultaba todas las pruebas de este X-File, se nos presenta un capítulo bastante rico en contenido, centrado en la figura del subdirector y el enigmático propósito que lo lleva a operar activamente a favor del Sindicato. El arco argumental de las abejas se cierra en parte en este capítulo, aunque luego de la temporada siguiente sería retomado en la película Fight the Future.

Pero en lo que a la serie respecta, la endeble situación de Scully queda en evidencia en este capítulo y aunque se toma unas breves vacaciones en los dos episodios autoconclusivos que la siguen, vuelve como lateral eje dramático del final de temporada. Gethsemane, el último episodio de la cuarta, empieza con Scully entrando al departamento de Mulder y reconociendo un cadáver que yace junto al famoso sillón de su compañero.

En una audiencia que nos sirve a la vez como voz en off, se nos relata en pasado los hechos que dieron lugar al presunto suicidio de Mulder. La cuarta temporada cierra con un profundo giro argumental y filosófico de la serie que se caracterizará por poner en el tapete la verdad sobre los aliens, peor esta vez de parte de una fuente oficial. Un empleado del Departamento de Defensa, sintiéndose traicionado por su país al tener a su hijo gravemente enfermo luego de haber peleado en el Golfo, vomita a Mulder toda su verdad y lo convence de que cada evidencia OVNI lejos de estar oculta por el gobierno, está plantada deliberadamente a modo de cortina de humo para desarrollar, en las sombras, un proyecto mucho más realista: armas bactereológicas. Lo que puede parecernos un clásico giro conspirativo post 11-S, seguramente en 1997 habrá significado un vuelco más que osado. Llevado al extremo de su fe, Mulder es colocado otra vez en el lugar de títere, pero en este caso de modo evidente. Mientras Scully relata el momento en el que tuvo que reconocer el cuerpo de su colega, cae desfallecida por un cáncer en metástasis.

QUINTA TEMPORADA

All Lies Lead to the Truth (Todas las mentiras llevan a la verdad)
“Redux” 5×01 

Esta es la más breve en cuanto a conspiración se refiere, pero quizás también la etapa más sólida y consistente de la trama. Son muchos los elementos revelados en esta instancia y su calidad argumental, su ya más moderno ritmo, le confieren una contundencia que llevaría blogs completos desentrañar.

En síntesis, todo empieza con Scully internada, Mulder dado por muerto y una trama gubernamental de teatro paranormal que se explica de modo mucho más pausado y comprensible que en el maratónico final de temporada que le antecede. Redux I y II no pueden más que pensarse como un largo y agónico episodio en el que Mulder combate sus demonios mientras Scully muere de a poco con un imparable cáncer del que, se supone, nadie conoce la cura.

Pero siempre hay una carta bajo la manga del Hombre Cáncer y Mulder comienza a tomar decisiones movido por la muerte lenta de su compañera y la desazón que le produce reconocerse como parte de una enorme pantomima de desinformación. La familia Scully se presenta otra vez como un elemento presente (mucho más que las erráticas apariciones de la Samantha-clon), y hasta de presión. Bill Scully encarna un duro y resentido militar que ve como poco a poco su familia se desmorona con el común denominador de un agente del FBI que pulula hablando de hombrecitos verdes. Las charlas mano a mano entre los dos personajes suman buenos elementos de contraste con respecto al efecto colateral de ese objetivo único en la búsqueda de Mulder. ¿Qué implica la Verdad, con mayúsculas?

Tras un derrotero en el que Mulder debe hacerle frente a su profundo sentimiento de culpa, logra hablar con el Fumador, quizás por primera vez, sin que ninguna pistola apunte a alguna cabeza. En un acuerdo que mueve las piezas hacia un final imprevisible, Mulder consigue la cura para Scully y firma la sentencia de presunta muerte del Fumador, que en los minutos finales cae al suelo alcanzado por un disparo.

Scully logra recomponerse, pero su sufrimiento no ha terminado. Aunque en la colección de DVD’s que reúne la trama de la conspiración no se los ha tenido en cuenta, hay dos capítulos que, al menos argumentativamente son centrales en la historia y particularmente en los avatares mentales de un padecimiento de Scully que parece interminable. Me refiero a Christmas Carol y Emily, dos episodios que se enfocan en la repentina aparición de una niña por la que Scully siente una cercanía inmediata. En el primer capítulo, lento, melancólico y quizás algo desprovisto de la chispa habitual (aunque quizás como un efecto buscado), se nos muestra la obsesiva investigación de Scully, casi mulderiana, para dar con la identidad verdadera de la niña y con unos extraño llamados telefónicos en los que Scully cree reconocer la voz de su hermana asesinada.

Emily, en cambio, es un episodio que ya cuenta con la participación de Mulder y se vuelve más dinámico ya que la historia de bifurca en dos direcciones y dos ritmos (con equilibrio más que necesario). Por un lado, Scully descubre que Emily es su hija, nada menos, aunque no tiene idea mediante qué proceso llegó al mundo. Mulder, mientras tanto, investiga esa parte de la historia retomando un hilo que había quedado algo postergado: los óvulos de Scully que le habían sido sustraídos en la abducción de la segunda temporada.

Este episodio se cierra con un nivel de dramatismo que iría in crescendo, sobre todo en los episodio del último tramo de la serie. Si hay algo más cruel que sacarle un dulce a un niño, es generarle una enfermedad sin precedentes y matarlo al final de capítulo. Cómo olvidar el desenlace del, quizás, más cruel capítulo hasta la fecha (y los que vendrían…).

Los dos episodios que irrumpen en la mitad de temporada son también de lo más genial que ha dado X-Files. Patient X primero y The Red and the Black para cerrar la dupla, nos traen dos personajes importantes para el futuro de la trama: Cassandra, una mujer que dice haber sido abducida muchas veces y su hijo, Jeffrey Spender, un agente del FBI con pánico a la humillación que significa la loca de su madre. En un contrapunto invertido, Mulder escucha con escepticismo la historia de Cassandra y trata de convencerla de que el chip que le implantaron en la nuca fue por un plan gubernamental muy terrestre. Pero Scully, en cambio, empieza a sentir esa atracción que describe Cassandra por regresar al mismo sitio en que tres años antes fue secuestrada.

En el trasfondo se nos presentan dos acontecimientos similares: en Kazajstán y en EEUU un grupo de personas se reúnen sin motivo aparente en un sector alejado de la ciudad y son incineradas. Marita Covarrubias investiga los casos a través de la ONU, pero pivoteando en una errática lealtad con el Sindicato y Alex Krycek, que asegura tener la vacuna para combatir el cáncer negro. Con un batallón de personajes que regresan, se desarrollan dos capítulos magistrales en los que Scully nuevamente tiene un encuentro cercano al que sólo puede acceder a través de una muy bien lograda escena de hipnotismo. Mulder, procurando no volver a caer en la dominación de su enorme imaginación, lentamente comienza a pensar que quizás no llegó al fondo del asunto con su nueva filosofía anti-alien.

El cierre de la quinta temporada fue sin lugar a dudas el más imbólico fuera de lo ficcional. Desde la primera temporada, la serie se había filmado íntegramente en Quebeq, Canadá, pero por cuestiones presupuestarias y personales del equipo, a partir de la sexta temporada decidieron mudarse a Estados Unidos. Así fue como grabaron la primera escena del capítulo The End en un estadio repleto de extras, que no eran otros que fans de la serie y vecinos del set. Muchos quedaron afuera, y los que no, participaron de varias tomas en las que se veía a un chico llamado Gibson jugando al ajedrez, en medio de una partida que terminaría con su contrincante fusilado por un francotirador. La serie buscó ser un final en todo sentido: el final de los expedientes X como oficina y el final del escepticismo de Mulder. De paso, vimos la llegada triunfal de la (personalmente habland0 detestable Diana Fowley, ex amorío de Mulder allá por el inicio de los X-Files. Y el regreso de Jeffrey Spender que revolotearía el caso de Gibson como una mosca. Mulder y Scully rápidamente quieren hacerse cargo ya que el chico parece tener un poder telepático sin precedentes. Mientras Mulder lo investiga a partir de lo médico, Mulder sigue de cerca el caso policial, tratando de descubrir por qué quieren muerto a Gibson y qué lo conecta con el Sindicato y el Fumador, que está nuevamente en sus filas.

La quinta temporada cierra como de costumbre: Gibson es secuestrado sin dejar rastros y cuando todo parece volver a foja cero, algo rompe con la monotonía.  Los  X-Files son incendiados. Chris Carter diría, en el DVD de material extra de esta temporada, que esa escena fue un modo de despedir Canadá, de tirar todo por la borda y empezar de nuevo. Claro que faltaba un divertimento de verano…

LA PELÍCULA: FIGHT THE FUTURE

La primera película de X-Men, a diferencia de la siguiente, se conectaba directamente con la trama conspirativa. La idea fue cerrar todos los plots que habían quedado pendientes y también ponerle punto final a un par de personajes. Sin embargo, el film tuvo un pequeño contratiempo no previsto. Al haber sido filmado antes de la quinta temporada, algunos de los elementos que se utilizaban, como las abejas, habían quedado algo atrás en el tiempo. Si se ve la película en el momento que corresponde, o sea después de la quinta, algunos elementos parecen algo sacados de contexto, pero no deja de ser un buen modo de hacer un cierre a lo grande.

Otra cosa que generó un efecto colateral, y bastante positivo, por cierto, es que Fight the Future obligó a los guionistas a tener toda la quinta temporada pautada con anticipación para no entrar en problemas de continuidad. Carter contaba en la entrevista del material extra que fue un trabajo al revés. Un poco al estilo star wars, se filmó en primer lugar lo último y aunque en este proceso algunas cosas quedaron descolgadas, la mejor parte fue que la quinta temporada se presentó como mucho más contundente y de calidad que otras anteriores. Ya sin tantas idas y vueltas con la conspiración, la historia se desarrolló de manera bastante más armónica, sin volver sobre temas ya tratados.

Las opiniones de la película en sí, son diversas. Que si fue hecha para los fans o para los que nunca habían visto la serie, que si ese no-beso fue la mayor trampa publicitaria de la historia. Sea cual sea la respuesta, a la película le fue muy bien, pudo presentar un producto de buena calidad (aunque años después lo reconozco) y hasta mereció ser un poco burlado en el capítulo de la sexta Hollywood AD. Ah… esas malditas abejas.

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Una respuesta a “X-Files: La Conspiración (Spoilers!) Parte II

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