Firefly: Lo bueno y breve

No hubo justicia con Firefly. El mundo (o la cadena FOX) pareció complotarse para que se convirtiera en esos objetos de culto que lo son a base de eso, una injusticia. Catorce capítulos, apenas esa cantidad tuvo un programa que no sólo estaba muy bien pensado, sino muy bien realizado, actuado, filmado y, lo que es peor… que prometía mucho.

Esta es la historia de una historia que termina mal. Porque, hagan lo que hagan, Firefly no tiene final.
Nació como elnuevogran proyecto de Joss Whedon, también conocido como el creador de Buffy, the Vampire Slayer (y más tarde, de Doctor Horrible). No obstante el desafío de este proyecto, en el que se embarcó en 2002, era mucho más ambicioso. Por empezar la acción se trasladaba al espacio, pero no a cualquier ambiente cósmico de la ciencia ficción, sino a una space opera con todas las letras. Dicho en otras palabras, a una auténtica historia de western espacial.

La protagonista fue la tripulación repleta de cortocicuitos de la nave Serenity. El entorno, un mundo monopólico dominado por un grupo de naciones vencedoras en una guerra civil que dio por resultado un gobierno centralizado al llamado La Alianza. Los tripulantes de la Serenity eran, en este sentido, nómades apátridas o simples fugitivos interestelares que preferían no dar explicaciones. Y, lo que es mejor, en la mayoría de los casos se odiaban entre ellos.

Hace mucho tiempo en un canal muy, muy lejano…

Cuando Whedon tuvo que definir la  serie lo hizo con maestría: “son nueve personas que observan el espacio y ven nueve cosas distintas”. Touché. Nueve tripulantes unidos por el espanto nunca es un mal comienzo para la ciencia ficción y ahora si le sumamos una estética que coquetea  con el steampunk, con la tradición heredada de Star Wars y muchos condimentos del western más polvoriento que se pueda hacer, sale una serie que de tan buena, tuvo que ser despreciada para reencarnar en algo mejor.

Si queremos sumarle algunos elementos que la componen, otra referencia obligada es Blade Runner. Lo que diferencia a Firefly de muchos productos de la época, es que no tiene batallas espaciales ni un gran apoyo en el tema alienígena. Los humanos dominan la situación y, sobre todo, aparecen como seres desunidos y abiertamente enfrentados. Firefly se apoya en lo cosmopolita llevado al extremo. Hay personajes de diversos planetas que, aún perteneciendo a la misma especie, llevan sobre la espalda siglos de batallas interminables.

La especie foránea que sí aparece como un cuco más que bien logrado son los reavers, unos misteriosos seres espaciales que, cual Tiburón (Jaws) se mueven en las sombras creando más una psicosis por “estar cerca” que por estar en sí. Conocemos datos aislados de ellos a partir de conversaciones fragmentadas, que hablan con timidez de una especie que se mueve por la oscuridad del cosmos asaltando naves y haciendo horribles cosas a sus tripulantes. Tan horribles que se muestran en flashes, en silencios.

Cuando FOX tuvo en sus manos los capítulos de este programa, decidió hacer lo peor que le pueden hacer a una ficción. Transmitir los episodios en desorden, cortados, cambiando el horario sobre la marcha. Bajo el argumento de que no tenía audiencia suficiente (quizás porque los incipientes seguidores no sabían cuándo se emitiría el capítulo siguiente), la cancelaron habiendo pasado 11 de los 14 episodios que había.

Pero veamos cuánto se puede reconstruir de este prototipo de serie devenida y santo grial. Por empezar sus personajes, quizás el atractivo mayor al momento de enamorar a sus fieles y maltratados fanáticos. En primer lugar tenemos al capitán Mal Reynolds, interpretado por el siempre carismático Nathan Fillon, que nunca tuvo reparos en admitir que su dueño y señor de la Serenity era un homenaje abierto y honesto a Han Solo. Mal es un tipo ermitaño, esquivo, cabeza dura y enamorado de su nave. De esos capitanes mal llevados que virtualmente se comen la serie.

Detrás del timón aparece otro sujeto entrañable por demás, el piloto Hoban Washbourne, más conocido como Wash y a cargo de Alan Tudyk, más recordado por su papel en Death at Funeral. Sí, el rubio que se pasa toda la película drogado.
Wash es de esos personajes a los que no se pueden disociar de su lugar de trabajo. Vive con las manos en los controles y los pies cruzados sobre el panel de control. Panel que ha llenado, además, con dinosaurios de juguete y palmeras en miniatura.

También está su esposa, la firme Zoe Alleyne (Gina Torres), mano derecha del capitán, de quién es además ex compañera de esa guerra que en principio se nombra lateralmente. La relación de Zoe con Mal es de hermandad absoluta, sin tensiones de ningún tipo. Ni peleas, ni los roces cuasi sexuales al estilo Mulder/Scully.

Inara Serra es la prostituta de altísima categoría que representa Morena Baccarin a quien ahora podemos ver en el papel de Diana de la remake de V. Inara viaja a bordo de Serenity por un acuerdo que le conviene a todos, excepto al abierto enamoramiento que por ella siente el capitán Reynolds. Inara atiende a sus clientes de toda la galaxia en la habitación que  alquila en la nave, y a cambio ella,  le imprime categoría a un carguero de dudosa procedencia.

Kaylee es la mecánica de turno. Una chica joven y talentosa, a la vez que atolondrada, que llega de casualidad a convertirse en la service de la nave. La interpreta Jewel Staite, a quien vimos allá lejos y hace tiempo como Catalina en Space Cases. También tenemos al reverendo Book, un cura de sospechoso pasado, con excelente manejo de armas y una historia nunca profundizada.

Luego está el grandote. Bien a lo Cowboy Bebop, aparece Jayne Cobb, a cargo del gigante actor Adam Baldwin que da vida a un brutal matón de bailanta amante de las armas y el descontrol.

Y, para hacerle el contrapunto, en el primer capítulo conocemos al delicado cirujano Simon Tam.  Un joven de familia acomodada, un tanto repelente y que  al instante desentona con el ambiente rudo que lo rodea. Y, para colmo según el resto de la tripulación, aparece con su rarita hermana River que vale recordar es Summer Glau, quien hace un personaje muy parecido a River en Sarah Connor Chronicles y en The 4400. Nuevamente en Firefly interpreta a un chica traumatizada, callada y llena de secretos que conforme avanza la serie se perfila como la llave de la temporada.

 

Hasta ahí lo que se refiere a los personajes. En cuanto a la historia concretamente conviene no contar mucho más ya que la serie resulta tan corta que hacer un delante de la primera temporada sería casi revelar toda la trama que se logró contar.

También cabe decir que luego de la cancelación de la serie y de su repentino éxito al ser editada en DVD, se grabó la película, con estreno en cines locales y todo, titulada Serenity, que vino a dar un cierre al Plot principal de la serie. Aunque muchos elementos argumentales quedaron a medio camino o directamente inconclusos sirvió para, por lo menos, darle a los espectadores una suerte de final. De más está aclarar que lo más recomendable ( o la única opción inteligente) es ver la breve serie en orden y después la película, que además sumó mucho en el plano estético y de efectos especiales como para seguir por la línea bien prolija de la serie.

Duracte la promoción de este film se presentaron cinco cortometrajes-precuelas contando el origen de River. Y, como frutilla, Dark Horse editó dos series de comics que relataban, en primer lugar, todos los sucesos ocurridos en el lapso que existe entre el final de la serie de TV y los hechos que se muestran en la película. Y, por otro lado, editaron una historia breve, casi anecdótica, sobre la tripulación de Serenity antes de que las cosas se pusieran negras.

En resumen, Firefly es una serie absolutamente recomendable, en particular para los amantes de la space opera. La serie de Whedon logró imprimir, en muy pocos episodios, un sello personal, distintivo y prometedor desde el vamos. Será recordada siempre como la serie más desaprovechada de su década, cuanto menos.

Título original: Firefly
País: EEUU
Año de emisión: 2002-2003
Cadenas: FOX
Creador: Joss Whedon
Número de temporadas: 1
Cantidad de episodios: 14 (más una película)

 

 

 

 

 

 

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2 Respuestas a “Firefly: Lo bueno y breve

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