Shameless (1): Honrar a tu padre cuesta trabajo

No, nadie dice que Chatsworth Estate sea el jardín del Edén, pero igual es bastante particular. El lugar en cuestión es el contexto donde Paul Abbott decidió situar Shameless, una comedia cuyo principal foco es la clase trabajadora y/o pobre británica y sus circunstancias.

En su primer temporada, Shameless es principalmente la historia de la disfuncional familia Gallagher. Actualmente, se encuentra en su octava temporada, la más larga hasta la fecha: contará con 22 episodios, una hazaña teniendo en cuenta los tiempos de producción británicos.

Es, por mucho, la comedia de más larga duración de Channel 4 hasta la fecha, y el voto de confianza del canal a la continuidad de la serie es también sin precedentes: construyeron una réplica de las locaciones de filmación de las primeras temporadas en un set inmenso, de más de 3 acres, que además abarca todos los interiores y oficinas de producción.

Las críticas no son demasiado favorables para las temporadas más recientes de Shameless, y casi todas señalan, con un poco de tristeza, que el programa extendió su bienvenida. La introducción de nuevas familias, más destacadamente la de los Maguire a partir de la segunda temporada, comparten el foco con los únicos restantes miembros de la familia Gallagher que continúan haciendo sus vidas en Chatsworth: Frank y Carl.

Por estos días, la cadena de cable Showtime está también estrenando la primera temporada del remake estadounidense, con William H. Macy encabezando el elenco (y Goku y Bulma, para quienes se hayan molestado en ver la peli de Dragon Ball.)

Pero vamos a volver en el tiempo, y vamos a ver cómo fue Shameless en sus comienzos.

Hace mucho, mucho tiempo, cuando todavía nadie sabía qué era Facebook (véase: año 2004)…

La joven Fiona tuvo la mala fortuna de dos padres irresponsables que la abandonaron a su suerte con sus 5 hermanos más jóvenes: Lip, es el mayor, muy inteligente y quien más calle tiene; Ian, secretamente gay, y en una relación con su jefe, Rash (un pakistaní casado y con hijo, dueño de un supermercado de barrio); Carl, que en esta temporada no tiene demasiado que aportar en cuestiones de personalidad; Debbie, quien a pesar de haberse criado en un entorno muy masculino entre sus hermanos tiene actitudes muy maternales hacia ellos (como si, por medio de ellas, intentara suplir, en combinación con Fiona, la falta de su madre); y, finalmente, el bebé Liam, de casi 3 años.

A cargo de todos ellos, está Frank Gallagher, el patriarca (no), brillantemente interpretado por David Threllfall. Frank es, por decirlo ligeramente, un borracho irresponsable y egoísta que vive a base de cerveza en su segundo domicilio, el pub The Jockey. No se lo ve como parte de su familia, y sus hijos tienen bastante presente el detalle, porque apenas lo notan en su tambaleante ir y venir.

Como el padre está desempleado y la madre desaparecida desde hace tres años, los Gallagher reciben un subsidio. Pero apenas llegan a ver el cheque los viernes a la mañana, antes de que Frank pase a retirarlo para gastarlo a su antojo. La tribu Gallagher, en consecuencia, tiene que buscar maneras de colaborar en la economía familiar, sea trabajando para ganar unos mangos, sea robándole todos los días un par de botellas al lechero para el desayuno.

Al inicio de la temporada, James McAvoy se suma al elenco principal en el papel de Steve McBride, un flaco que se anima a tirarse a un lance con Fiona después de haberla visto en un boliche. Y pasan cosas: ella le corresponde, él le regala un lavarropas, y el tipo se encuentra en un contexto que lo sorprende, pero que, extrañamente, acepta enseguida y con candor. Pero Steve también se las trae: a pesar de estar asegurado económicamente (clase media, producto de una familia de médicos), el personaje de McAvoy es igualmente a oveja negra de la familia. Tal vez porque haya dado la espalda a la medicina… ¿o será porque se dedica al robo de autos?

La temporada inicia muy fuerte. (Y al que le pique la curiosidad, ojo con los SPOILERS a partir de este punto.) En su primera mitad, se presentan las situaciones que a muchos personajes les explotarán en la cara más tarde. Y también se crean otras que se resuelven en la duración del capítulo, pero que son también cómicas: Steve planea la desaparición de Frank y lo tira en Francia pensando que le hará bien a la familia; Debbie levanta un bebé de la calle y lo guarda en su habitación.

Frank consigue novia, la agorafóbica Sheila, y se encuentra de repente en un paraíso de clase media, sin las responsabilidades y sin los gastos. Lip se encuentra en una situación incómoda cuando descubre que su hermano es homosexual, y Steve se encuentra en una situación aún peor cuando descubre que, aparte de tirarse a la madre de la novia de su hijo, Frank también tiene detrás a la novia en cuestión.

Es en este punto que la serie da un vuelco y tiende más a lo dramático, especialmente cuando los chicos Gallagher descubren que su madre no estaba tan desaparecida como Frank les había hecho creer, y les cae de visita. Con su novia, Norma.

Las escenas que desencadena son las más duras y honestas de la temporada, y las mejores llevadas por los actores, cuyos personajes reaccionan de distintas formas a la notica. Frank no está tan ido como parece en su borrachera permanente. Carl es el único entre sus hermanos en dar un paso adelante y saber personas a su madre antes de que explique nada, Debbie corre a encerrarse en su armario, y sólo sale para consolar a Lip, que la espera llorando. Ian es más estoico lidiando con la situación, y al bebé Liam le da todo igual, porque total él ya ni la recuerda.

Si bien desde el título y la concepción del programa Shameless se hace de momentos construídos en base a la picardía o la vivada de alguno, y el ridículo o la humillación de otros, el verdadero centro de la serie se encuentra en capítulos como este, donde se ve, aunque sea brevemente, como estos personajes funcionan en torno al resto, más allá de las situaciones particulares en que se meten (o los meten) cada semana. A pesar de la evidencia al contrario, Shameless no es sólo un programa de sketches.

La única desventaja de embarcarse en una serie como esta es su duración: a lo largo de sus 8 años en el aire, y como dijimos al principio, buena parte del elenco original siguió adelante en otros proyectos y, de los personajes principales que nombramos, sólo dos continúan en la serie hasta hoy: Frank (David Threllfall) y Carl (Elliott Tittensor). El nuevo foco son las nuevas familias, ¡y son varias!

Pero que eso no los desanime: las primeras temporadas de la serie bien valen darle una oportunidad, y, quién te dice, capaz y hasta te gusta. Como aperitivo, abajo dejamos el monólogo introductorio a la serie, siempre de parte del ilustre Sr. Gallagher:


Título original: Shameless

País: Reino Unido

Número de temporada: 1 (de 8, hasta la fecha)

Número de episodios: 6 (de 95, hasta la fecha)

Año de emisión: 2004

Cadena: Channel 4

Showrunners: Paul Abbott

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2 Respuestas a “Shameless (1): Honrar a tu padre cuesta trabajo

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