Introducción a Ultraman (parte 1)

Aunque el animé (animación japonesa) es famoso en todo el mundo, no pasa lo mismo con la televisión con actores. En lo que respecta al género fantástico, hay una gran producción desde hace décadas, desconocido para el gran público en occidente. Pero hay muchos personajes de gran popularidad en su país de orígen desde hace décadas. De todos esos personajes, el más antiguo y famoso es Ultraman, tan famoso en oriente como Superman en occidente.

Ya empezada la década de los ’60, el mago de los efectos especiales Eiji Tsuburaya  (el responsable de las entonces exitosas películas de Godzilla)  intentaba llegar a la televisión produciendo sus propios programas. Luego de distintos proyectos que no llegaban a buen puerto, se estrenaba UltraQ, la respuesta nipona a “La dimensión Desconocida”.  En cada emisión un equipo investigaba fenómenos sobrenaturales y monstruos de todo tipo. Estaba dirigido al público adulto en parte por su enfoque dramático y su estética en blanco y negro, y al más juvenil con la inclusión de monstruos en el estilo de los kaiju eiga de la época como el ya mencionado Godzilla, Mothra, y demás criaturas famosas del estudio Toho.

Si bien el programa fue un éxito, Tsuburaya sentía que faltaba algo. Por esa razón, para su siguiente programa buscaba un personaje principal. En principio, se pensó en una criatura benévola que se enfrentara a los monstruos, para luego decidirse por un extraterrestre con poderes que se volviera gigante. Así nació Ultraman.

La historia básica de la serie sirvió luego como base, con pequeñas diferencias, a las siguientes encarnaciones de la franquicia: cada vez, un extraterrestre protector desciende a la Tierra y asume la forma de un humano para defender el planeta. Siempre este huésped humano forma parte de un equipo militar que investiga y combate las peligrosas criaturas que amenazan a la humanidad, sobre todo a los habitantes de Japón.

Ver hoy en día Ultraman sigue siendo una experiencia emocionante más de cuarenta años después. Los colores, la estética, la música, y por supuesto los efectos especiales estaban hechos para atraer, pero también para fascinar. Como era un experimento, los capítulos eran muy distintos entre sí. Una semana se podía ver una historia dramática e incluso oscura, y a la siguiente ver un capítulo cómico y/o infantil. Aunque, desde ya, el hincapié siempre estaba puesto en la previsible pero maravillosa batalla final entre Ultraman y el monstruo de turno.

Para entender el fenómeno que causó la serie en el momento de su estreno, conviene recordar que el tokusatsu (o sea, el live action con efectos especiales) estaba limitado al cine con las películas de monstruos gigantes y temas similares estrenándose sólo algunas por año. Sin embargo,  Ultraman con un presupuesto igual o superior a esos films, era media hora todas las semanas, durante 39 episodios. Por supuesto, el público infantil convirtió a Ultraman en un éxito inmediato y corrían a compran todo tipo de merchandising relacionado con el mismo. Los que también salieron corriendo fueron las distintas productoras televisivas, pero a lanzar programas que compitieran con ese éxito. Durante los primeros años, nadie lo logró. Incluso en Argentina vivimos una versión más modesta del éxito del programa, cuando se estrenó en el año 1969. Hasta la revista Billikén incluyó en sus páginas la historieta que adaptaba la serie televisiva, que fue el primer manga editado en el país.

¿Cómo podía superar Tsuburaya a su propia creación? Luego del sorprendente capítulo final, donde Ultraman es vencido y debe volver a su planeta, a la semana siguiente se estrenaba Ultraseven, o Ultrasiete entre nosotros. Si bien a primera vista la serie podía parecer idéntica, no pasaron muchos capítulos para notarse las fuertes diferencias. Para empezar, el alter ego de Ultraseven no era un humano sino un alienígena que elige disfrazarse de humano, dando pié a una sensación de extrañeza muy interesante. El clima general de la serie era mucho más oscuro e inquietante con respecto al programa anterior. Mientras Ultraman combatía criaturas de cualquier origen, Ultraseven enfrentaba amenazas extraterrestres generalmente obsesionadas en invadir nuestro planeta. Pero se prestaba mucha atención a los guiones, y las motivaciones o los métodos de los villanos muchas veces se apartaban de lo tradicional.

Uno de los ejemplos más claros es el famoso episodio en dos partes donde Ultraseven es capturado por una raza de aliens y crucificado en lo alto de una montaña a la espera de su ejecución. Hoy en día se pueden encontrar fans que vieron esa historia en su niñez, y nunca pudieron olvidarla. Pero el más polémico incidente es el que llevó a la censura en Japón de un capítulo, el 12, por considerarse que hace referencia a los sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y la radioactividad consecuencias de las explosiones. Por éstas historias, sus escenas poderosas y por su alta calidad general, Ultraseven está considerada una de las obras maestras de la ciencia ficción japonesa.

Quiza por lo audaz de la propuesta, Ultraseven tuvo un rating muy bajo y Eiji Tsuburaya no quiso continuar la franquicia. De todos modos, se negaron a abandonar la tv. concentrándose en producir otras series siempre dentro del género, pero más realistas como  “Mighty Jack”, que transcurría en un submarino. Nada hacía sospechar que los Ultra volverían alguna vez…

Luego de la muerte del famoso productor ocurrida en 1969, se estrenan unos microprogramas llamados “Ultrafight” que consistían en fragmentos de combates de Ultraman y Ultraseven re editados y combinados con relatos al estilo de la lucha libre. Sorprendentemente, la idea prendió y se comenzaron a producir nuevos combates, aunque con un presupuesto limitado y usando trajes viejos con signos de estar mal conservados. A pesar de lo básico de la propuesta, se la ve con mucho cariño por los fans, ya que permitió toda la seguidilla de nuevas series a lo largo de toda la década de los setenta.

En 1971 se estrenaba la serie conocida en castellano como “El Regreso de Ultraman” pero a la que siempre se hace referencia como “Ultraman Jack”. Pensada en un principio para ser protagonizada por el Ultraman original y su actor, a último momento se decidió buscar un nuevo personaje. Por ese cambio imprevisto, el traje de ese Ultra es muy similar al original. En esta ocasión la serie hace mucho hincapié en la caracterización de personajes, mostrando a Hideki Goh , el huésped de turno, como un ser falible que debe aprender de una manera muy dura a convertirse en un superhéroe. Esta versión también es famosa por lo violento y sangriento de sus combates. Esa tendencia fue acentuándose en las siguientes entregas de la saga.

El resto de las series de la época clásica de Ultraman (llamada era Showa por el nombre de la dinastía gobernante en ese momento) se produjeron una detrás de la otra, con estructuras narrativas similares pero con su propio estilo. Ultraman Ace (1972) fue la serie que modernizó un poco la estética de la serie, obligada en parte por el éxito del otro gran superhéroe televisivo Kamen Rider. Además, se empezaba a usar mucho más a los personajes de series anteriores, así como presentar a nuevos integrantes de la familia.  Ultraman Taro (1973) tenía muchas más apariciones especiales, y si bien los diseños de las criaturas son poco inspirados, las batallas eran cada vez más largas y sanguinarias. Con  Ultraman Leo se empezaría a notar un desgaste creativo a la vez que un poco de saturación por parte del público. Así pasan unos años sin series nuevas en la televisión. La marca siguió presente, sin embargo, con films para cine, siempre compilados de las series anteriores que a veces incluyen escenas adicionales. La única película original de la época es una extraña co-producción con Tailandia que le trajo dolores de cabeza legales a la empresa años después. En 1979 se estrenó una serie animada televisiva “The Ultraman” o “Ultraman Jonias” que estaba fuera de continuidad con las series. El último Ultra clásico fue Ultraman 80 estrenado ese mismo año. Más allá de la modernización estética que significó la serie y algunas novedades no muy bien recibidas, pasó una década hasta que se volviera a filmar una serie de televisión con los personajes. En la próxima parte de la nota, será el turno de la era Heisei, donde la saga vuelve a su máximo esplendor.

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