The X-Files: la paranoia cósmica y otras lecturas

early days

The X-Files es obra del productor-guionista-director (y periodista de surf en un lejano pasado) Chris Carter, quien presentó ante la cadena Fox la historia de dos agentes del FBI: la escéptica Dana Scully, asignada para evaluar el trabajo de su compañero Fox Mulder, impulsado por motivos personales a investigar casos imposibles de resolver desde perspectivas convencionales.

Para ser 1993, la fórmula de suspenso, y sci-fi paranormal, apuntaba a un público que ya había visto ET y Encuentros Cercanos, y tuvo el éxito que le aseguró 9 años en el aire, culminando con su último episodio en mayo de 2002.

Mirando hacia atrás, The X-Files (llamado en Latinoamérica Los Expedientes Secretos X) no sólo conformaba una hora interesante de buena TV en ese momento de nuestras vidas que fueron los 90, si no que fue un programa que, a todas luces, logró capturar el zeitgeist en sus historias y narrativa, haciéndola relevante para siempre.

I

CONTEXTO

(o las circunstancias de las que estamos hechos.)

Fue en los ’90 cuando Estado Unidos empezó a jugar su juego de policía mundial y las cuestiones intervencionistas empezaron a verse más en la prensa. Se contrastaba con el nacionalismo sagrado defendido a capa y espada que se había empezado a agrietar al final de la presidencia de Ronald Reagan. La prédica anti-comunista, sumado al escándalo Irán-Contra, el final de la Guerra Fría y el bombardeo en Libia fueron algunos de los temas que tocaron su presidencia y empezaron a hacer mella en la mentalidad estadounidense al final de los 80 y principios de los 90.

Las instituciones empiezan a ser vistas con desconfianza por el público y, en cambio, se empieza a mirar al cielo. El fenómeno OVNI empieza a tomar moméntum, y 1 de cada 10 personas le cuenta a los medios que fue abducida por extraterrestres.

Y, en eso, un viernes de 1993, Fox estrena una serie.

“El espíritu original del programa se ha convertido en el espíritu del país — si no del mundo. Hay una paranoia creciente, porque como dijo alguien alguna vez, ya no hay villanos fáciles.”

Ese es el comienzo. Sí, The X-Files vino a tocarle la fibra sensible a Estados Unidos; y, a juzgar por su éxito en el resto del mundo, supo traducirse (aunque tal vez no lo necesitaba) a otras culturas.

Sí, con The X-Files pasó algo importante.

II

LOS PERSONAJES

(en síntesis)

Fox Mulder, perfilador maravilla del FBI que elige marginalizarse y dedicarse a investigar casos paranormales con la esperanza de descubrir qué fue de su hermana desaparecida en 1974 en lo que él recuerda una abducción extraterrestre. Su padre fue parte de un proyecto secreto gestado en sus años dentro del Departamento de Defensa junto con otro grupo de hombres que aparecen recurrentemente en la serie, nunca son nombrados; y que tienen alianzas secretas y planes muy especiales para el resto del mundo. Son el centro de la conspiración y los guardianes de la Verdad que Mulder intenta descubrir.

Dana Scully, profesora de Patología Forense en la Academia del FBI en Quántico, que seguramente vivió una vida muy feliz hasta que deciden derivarla a la oficina de los expedientes-X, con el objetivo de desacreditar el trabajo de Mulder y cerrar la unidad. Cuando no lo hace, se gana la confianza de Mulder y, a medida que avanza la serie, la búsqueda de él pasa a ser también de ella.

III

LOS TEMAS

Filosofía: La Verdad te salvará. (O no.) La tarea titánica que emprende Mulder desde el comienzo de la serie, la Búsqueda de la Verdad, es, cuando menos, complicada, y le toma 9 años descubrirla solamente para comprender que ya la conocía y que su destino es cambiarla.

Pero llegar a ese punto no es fácil para los personajes.

En uno de los episodios más locos y brillantes de la serie, el famoso escritor José Chung decide incursionar en el género de la ‘ciencia-ficción no-novelesca’, y entrevista a un grupo de personas que presenció un rapto extraterrestre, sólo para darse cuenta que todos, incluidos los dos protagonistas, tienen diferentes versiones de lo que sucedió. “La verdad es tan subjetiva como la realidad”, le dice a Scully.

El tema principal de ese episodio, además, toca los temas más amplios de la serie: en qué elegimos creer, por qué, y sobre qué bases, y plantea el interrogante que mueve a Mulder y a Scully: “¿Estás dispuesto a conformarte con una versión de la verdad, o vas a seguir buscando hasta llegar a La Verdad que Está Ahí Afuera?”

En última instancia, Mulder y Scully deciden seguir buscando “la respuesta a la pregunta que vos y yo parecemos destinados a hacer.”

Porque están en una cruzada. Mulder se ve a sí mismo, con Scully, como un par de cruzados. Y a veces puede ser insufrible porque cree que es la pieza clave en el devenir de la Humanidad (lo único que lo salva es que en su caso probablemente sea cierto.)

En otro episodio, su compañera realiza una comparación un poco cruel pero acertada: la Verdad de Mulder y la Ballena Blanca de Ahab en Moby Dick:

“Ambas obsesiones son imposibles de capturar, e intentar hacerlo sólo hará que termines muerto junto con todos los que te rodean.”

Y esa es una de las grandes tragedias que envuelve a esta serie: la verdad como límite. Muy avanzada la serie, un personaje le pregunta a Mulder, “¿cuándo terminará?” Él, que a esas alturas ya cayó en la cuenta, acierta a responder que “tal vez no termina.”

La verdad es el límite. No hay verdad absoluta. No hay límite.

Y es un detalle que no augura un buen final. De hecho la serie no lo tiene.

En el medio de todo, encubrimientos, conspiraciones, verdades ocultas entre mentiras, dos infelices que intentan distinguir unas de otras, paranoia (que no es tal si de verdad van a por uno), el Santo Grial y paralelos… sí, un poco bizarros, con Jesucristo y la Trinidad.

Como la frutilla de la torta, el desencanto, las frustraciones: Mulder y Scully son héroes trágicos, fallados, y dañados. Se quiebran, se dan por vencidos. Scully asume que se está muriendo de cáncer. A Mulder lo convencen de que todo lo que siempre creyó es mentira y durante mucho tiempo, una temporada completa, deja de ser Mulder porque se sentía engañado en su fe.

love in the 90's is paranoid

Espiritualidad y opuestos: Quiero Creer. Mulder y Scully vs. The World. Si bien la serie de Carter siempre fue exitosa en enfrentar ciencia y misticismo (y, en consecuencia, a Scully con Mulder), su idea subyacente siempre radicó en la cuestión de la fe. Los protagonistas tienen fe, pero no en las mismas cosas. Son dos anti-partículas, y la de Mulder es lo más opuesta a él como es posible. Scully tiene a Dios y a Einstein. Él tiene, ponele, al Ogopogo.

“¿No te parece que cuantificar lo incuantificable es una búsqueda noble?”

Los misterios de Mulder: poltergeists, Pie Grande, hombres lobo, mutantes, fantasmas, Área 51, extraterrestres, zombies, Roswell, Elvis y el Triángulo de las Bermudas. En lo que Mulder no puede entender, no confía: no confía en la inexorable entropía del universo a su alrededor.

Dos personalidades tan distintas sólo pueden comenzar a investigar lo imposible desde extremos opuestos, hasta encontrarse en el medio. Si a veces surgía la tensión (en los mejores momentos siempre la hubo), era porque estaban demasiado concentrados en jugar a ser ellos mismos: Scully negando cualquier cosa que alterara su orden mundial, y él gritando ‘extraterrestre’ cada vez que se cruzaba con algo raro.

Personajes así, con tal riqueza como Mulder y Scully, son poco frecuentes en la televisión.

Lecturas del show, referencias literarias. Con buena parte de intencionalidad, The X-Files también se convirtió en un programa caracterizado por sus referencias, tanto al cine, como a la televisión y a la cultura pop, pero, en un sentido más integral al programa, haciéndose de referencias literarias. Sin contar la influencia en la concepción del programa, a partir de la literatura sobrenatural y el aporte de la ciencia ficción, se nota que, de pasada y superficiales, las referencias son varias. Como tema central de algún episodio, hay otras más (Thitonous, Post-Modern Prometheus, por ejemplo.)

“¿Dónde está el escritor? Quiero hablar con el escritor.”

Y mirando con detenimiento, tampoco se acaban: entre sus paralelos literarios, además del Ahab de Mulder, comentado más arriba, contamos con su propia versión de Cristo tal como lo escribió Kazantzaki: un Dios tentado por una vida cotidiana, forzado a una última elección entre ese destino divino y el deseo humano. Es similar a la elección de Mulder en la trilogía de Biogenesis/The 6th Extinction/Amor Fati. Entre otras, el “viaje del héroe” de Campbell y la búsqueda arturiana del Santo Grial que es la Verdad, o el Quijote de Mulder persiguiendo molinos de viento.

A veces más, a veces menos, la literatura religiosa llega a influir en el programa con todo su peso y con especial fuerza en las últimas dos (flojas) temporadas, cuando vemos una metáfora de la Trinidad en Mulder, Scully y su hijo recién nacido (incluso acompañados por los Pistoleros haciendo de una suerte de Reyes Magos.) El concepto de “serie referente de la posmodernidad” quedó en el suelo por un tiempo con esta nueva introducción, pero hay un detalle que, con el final de la serie, aún la hace merecedora de ese calificativo.

Mulder y Scully, a pesar de ser como Cristo en sus muertes y resurrecciones, fracasan en exponer la conspiración al mundo y salvarlo. Y eso es lo que sigue convirtiendo a The X-Files en una de las mejores historia post-modernas de nuestros tiempos.


Título original: The X-Files

País: Estados Unidos

Años de emisión: 1993-2002

Cadena: FOX

Creador: Chris Carter

Número de temporadas: 9

Cantidad de episodios: 200

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