El Internado

En pocas palabras:

La historia se desarrolla, principalmente, en el Internado “Laguna Negra”, un colegio de elite español ubicado en medio del bosque. Desde el comienzo, queda claro que todos los que pertenecen a la institución tienen secretos: una limpiadora fugada del psiquiátrico, un profesor de historia que investiga la muerte de varios niños, un director que mientras hace footing intenta descubrir lo que ocurrió en el pasado de aquel edificio, dos hermanos cuyos padres han desaparecido, un cocinero que esconde una pistola en el cajón de su ropa y una celadora que parece tener mucho que callar son los primeros ingredientes que se nos presentan.

En muchas palabras:

Debo admitir que, en un principio, “El Internado” me pareció otra serie de y para adolescentes. Al no entrar en el grupo lo más práctico fue darle la primera oportunidad mirando la serie con el crítico ojo de la futura vieja mala onda.

Pero, al poco tiempo, el argumento de esta serie española ya me había atrapado por completo y debí  resignar mis primeras impresiones al prejuicio puro y duro. Es cierto que en “El Internado”, sobre todo al principio, el foco está puesto en los alumnos adolescentes de la institución educativa que le da nombre a la serie y es cierto que abundan los lugares comunes, los clichés y las situaciones telenovelescas. En los primeros capítulos se suceden, además, los desnudos absurdos, la tensión sexual más elemental y los celos púberes… incluso en el elenco de personajes adultos. Pero entre tanto elemento que, sobre todo en los primeros tres episodios, asustaba bastante, comenzaría a aparecer una historia de lo más interesante.

Ya en la segunda temporada muchos de los plots que se sugerían en la primera, empezaron a ganar terreno y así se iría dejando de lado la trama adolescente para darle lugar a una historia de otras características. El grupo de alumnos del comienzo seguiría firme hasta el final, pero esta vez en el medio de una historia que incluyó conspiraciones, experimentos genéticos, nazis, epidemias y huérfanos por doquier.

Se empezó a poner realmente buena, así de simple. Un elemento muy rescatable también, fueron los cambios en las ideas iniciales que se tenía para el casting. Parejas metidas con calzador fueron reemplazadas por relaciones entre personajes que tenían una evidente química al aire y aquellos adultos que al comienzo no parecían llegar muy lejos se hicieron un lugar entre los personajes principales a fuerza de carisma y esmero personal.

Uno de los casos paradigmáticos es el de Fermín, el cocinero  interpretado por Raúl Fernández. Llama a atención desde el principio, pero sólo por ser un joven simpático y más bien comic relief que, de buenas a primeras, empieza a desarrollar su trama policíaco-detectivesca y se gana su cuota de pantalla por más mérito personal que designio en el guión. El personje de Fermín crece a medida que la serie avanza y ya en la sexta temporada, se nos presenta como un personaje fundamental en la trama, no por haber estado allí desde el principio, sino por haberse colado en una historia pequeña al principio y que de a poco se iría convirtiendo en la espina dorsal de la serie.

María es otro personaje cuya función fue cambiando un poco. Había llegado al internado con la intención de ser  limpiadora, pero su secreto rápidamente se revelaría: desde hacía 15 años buscaba a su hijo robado, quien estudiaba en el Internado.  Entre los chicos, corrió mucha agua bajo el puente desde ese primer grupo compuesto por Iván, Marcos, Carol, Vicky, Roque y Cayetano. Más tarde se le uniría Julia y, mucho después y con la resistencia de casi todos los seguidores, Amaia. Traiciones y muertes violentas fueron ingredientes que cambiaron las relaciones de estos personajes y eso, sumado a las historias familiares de cada uno, le brindó matices al equipo y oxigenó la proliferación de cursilerías varias.

Otros personajes, como la celadora Jacinta, empezaron con fuerza, desarrollaron más de un plot interesante, pero en la
recta final comenzaron a descender. No por responsabilidad de la excelente actriz Amparo Baró a cargo del personaje, sino por decisión estricta de los guionistas, que no parecieron poder enlazar de forma muy contundente a este personaje con el resto. En cambio sí lo hicieron, aunque no del modo más provechoso, con el grupo de niños compuesto por Paula (hermana de Marcos), Evelyn y Lucas. Estos chicos siempre desarrollaron sus propias historias autoconclusivas en cada capítulo, que a medida que la historia se hacía más adulta, comenzaron a ser un contrapunto que más bien hacía patinar el tono buscado en la serie. Los niños, pensados para darle la faceta inocente a una historia cada vez más dramática, en cierto momento comenzaron a generar la sensación, en muchos espectadores, de pérdida de tiempo.

A lo largo de la serie también pasaron, claro está, los personajes “Malos”, aquellos relacionados con la historia oculta. Como en todo buen relatode misterio, nunca termina de saberse quién está por encima de todo (quién es el final boss?!).

Sin adelantar demasiado información que arruine las sorpresas, resta agregar que “El internado” es una serie que revolucionó en gran medida la forma de hacer ficción en España y supo aprovechar la coyuntura de series americanas de alta calidad que le sirvieron de inspiración (aunque algunos acusen un plagio que, en mi opinión, está tan asumido que ya no lo es). “El Internado” también supo generar un clima de misterio atrapante, que en un comienzo puede hacer pensar que se está ante otra serie adolescente pero que pronto adopta elementos que aumentan en gran medida la intriga y arman una historia que, sin ser el colmo de la originalidad, atrapa con buenos giros. Apoyada en historias cruzadas donde nunca se sabe cabalmente que ocurre y con un reparto que en su mayoría es de buen nivel para arriba, el Internado se asienta en un guión complejo aunque fluctuante, personajes rápidamente entrañables y un trasfondo político pseudo científico que conforma una fórmula infalible que da gusto.

Título original: El Internado
Años de emisión: 2007-2010
País: España
Cadena: Antena 3 / Globomedia
Cantidad de episodios: 71
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2 Respuestas a “El Internado

  1. BelsanEmpress marzo 16, 2011 en 2:43 pm

    La verdad es que fue una bocanada de aire fresco una serie de estas características, que nunca se había hecho en España. Aunque los giros que empezó a tomar, sobre todo al final, resultaban a veces desconcertantes…

  2. Ana septiembre 1, 2013 en 10:24 am

    Acabó de la peor manera posible, la séptima temporada infumable y lo que le hicieron al pobre Fermín no tiene nombre. Claro que en España parece que valen más las vacas sagradas que los buenos personajes. Yo creo que la productora está pagando todavía el final que le dio.

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