Entrevista a Humberto Vélez, la voz latina de Homero Simpson

Esta  entrevista se realizó en 2009 al actor Humberto Vélez, la voz (original) de Homero Simpson en América Latina, en el marco de su visita a la Argentina para el “Salón del Comic”.
La entrada se publicó originalmente en mi blog.

Entrevista a Humberto Vélez (la voz de Homero Simpson)

Humberto Vélez espera tranquilo. Los organizadores del Salón del Comic y el Animé lo llevaron al primer piso del Salón del Buen Ayre para que espere hasta las cuatro de la tarde, hora en que presentará un nuevo show. El actor mexicano de doblaje llegó a la Argentina tres días atrás y, desde ese momento, ha estado de gira por cuanto programa de radio y TV quiera grabar unos  minutos de la voz de Homero Simpson.

Vélez, quien se hizo conocido hace veinte años cuando la Fox lo eligió para que doblara al padre de familia más famoso de la televisión, siempre admite que, al principio, la idea de actuar en una serie “tan grosera” le desagradaba bastante. Pero tras quince años de ponerle el sello al personaje, comprendió que ése era el papel de su vida.

Nacido en la ciudad mexicana de Veracruz hace 54 años tuvo desde temprano una sostenida militancia en el sindicato de actores de doblaje, hecho que lo convirtió también en una figura política muy influyente en el ambiente. Tras un grave conflicto con la empresa Grabaciones y Doblajes Internacionales, él y todo el elenco de doblajistas de los Simpsons fueron despedidos. Aunque pasaron cuatro años de aquella decisión sin marcha atrás, Vélez sigue siendo convocado para desarrollar sus números cómicos en los escenarios de toda convención afín a lo largo del continente.

En un nuevo evento de historietas y animación que lo tiene por invitado de lujo, Vélez se toma el tiempo para descansar antes de la próxima presentación, donde con su característica energía contará anécdotas a un público fanático que le pedirá, a los gritos, frases del personaje. Sentado en un sillón, cual Homero, el actor de característico bigote mexicano, risa fácil y envidiable verborragia, se ceba unos mates, como para disimular ese especial gusto de su alter ego por otras bebidas.

¿Qué recuerda del día en que le dieron el papel?

Recuerdo todo. Fue un día de mayo de 1990, ¡ese mes es para mí tan histórico como para Buenos Aires! Era un día normal de trabajo en Audio Master 3000, que era por ese entonces una compañía de doblaje muy grande de México. Yo era parte de ella y trabajaba mucho en ese lugar, dirigía y doblaba varias series de la época. Era incluso parte del sindicato de actores y arreglaba todos los conflictos con la empresa. Pasaba unas 17 horas diarias allí. La gente con la que vivía en ese momento no me veía nunca. Mi esposa se convirtió en actriz de doblaje para poder verme (risas). Era muy loco, íbamos de un lado para el otro todo el tiempo. Como el edificio era muy grande yo siempre estaba corriendo de una sala de doblaje a otra. En cuanto acababa de doblar una cosa me iba a doblar otra. En el momento en que iba corriendo de un lado a otro, me crucé con el gerente de la compañía, que estaba muy apesadumbrado. Le pregunté qué pasaba, él me tomó del brazo y me dijo que tenía a un gringo que decía tener la serie más maravillosa de todas, pero que no era cierto. Entonces me empezó a hablar pestes de la serie. Yo ahí le tomé aversión al programa, me hizo odiarlo porque me decía que el gringo era muy pesado y que llevaban ocho días haciendo el casting y que no encontraban al actor principal. Yo me ofendí mucho porque nadie me había visado. En ese momento tenía 36 años y estaba en mi mejor momento (risas). Trataba de hacer la mayor cantidad de personajes, fueran buenos, villanos o lo que sea.

¿Qué personajes había hecho hasta ese momento?

Estuve en Matrimonio con hijos (Casados con Hijos), Viaje a las Estrellas (Star Trek) y otras series que sólo se emitieron en ese momento. La mayor parte de las series que hacía ahí nadie las recuerda. Hice tantas en ese momento que a algunas no las recuerdo ni yo. Por eso me ofendió mucho que no me hubieran llamado antes. El director me seguía jalando de la mano para que fuera a hacer la audición donde se hacía la prueba. Ahí, en el monitor del operador, vi por primera vez a Homero Simpson y también me pareció horrible. Resultaba agresivo al verlo por primera vez. Luego con los años lo llegas a amar pero la primera vez que lo ves no te gusta. Ya tenía dos motivos para odiarlo: no me habían invitado y no me gustaba como era. Estaba ahí porque el gerente me lo había dicho y yo lo tomaba como un trámite de cortesía. Adentro estaba otro amigo mío, que estaba haciendo la prueba pero como no hablaba inglés le habían puesto un traductor simultáneo a ambos. El productor tampoco hablaba español. Me acuerdo que el gringo hablaba durante cinco minutos y el traductor le decía a mi amigo: “El personaje es ebrio”.  Luego el gringo hablaba otros diez minutos y el traductor decía simplemente: “Es holgazán”.

Era una situación bastante incómoda.

Totalmente… y para todos, porque ninguno podía comunicarse. El gringo tenía las palabras justas para describir lo que quería, pero nadie lo entendía. Cuando llegué yo, entendí lo que buscaba. Ahí supe que si mi amigo hubiera hablado inglés, seguro se habría quedado con el papel porque él es un excelente actor, pero tuvo esa barrera. Entonces tomé yo la prueba y en el momento me dieron el papel. Yo deseaba que la serie acabara en unos meses porque la odiaba.

Pero finalmente usted participó durante 15 años…

Así es, y la serie ya lleva 20. De todos modos el trabajo que yo hice se sigue transmitiendo, dos décadas después. ¡Ha sido el único deseo que no se me cumplió y la verdad qué suerte!

¿Qué datos sobre Homero les daba el productor?

Realmente hacía una explicación muy meticulosa, casi psiquiátrica del personaje. Hoy nos resulta algo obvio, pero en ese momento nadie conocía a Homero. Era una caricatura muy fea, muy mal hecha, pero con rasgos de una personalidad normal. Míos, tuyos, de nuestros vecinos, familiares… todos los hombres occidentales somos un poco como Homero. Resultaba extraño que fuera tan real. Todos los personajes de TV son ficticios, pero éste parecía un ser humano según los datos que nos daban. Homero Simpson es un ser humano.

¿Al momento de armar la voz, usted tuvo que pensarlo mucho o salió naturalmente?

Hay que armarlo mucho, pero no pensando. Es a través de los datos psicológicos. Uno va trasponiendo la voz. Un actor de doblaje sabe como habla una persona con determinadas características, entonces va añadiendo esas características una por una, sin olvidar la otra.

¿De qué modo trasponía esos rasgos a voces concretas?

Pues es un proceso muy interesante. Componer una voz a través de determinadas características que te dan, es como armar un sándwich, donde cada rasgo es una parte del emparedado pero para que tenga buen gusto debe tener todo lo que necesita. Por ejemplo, Homero es holgazán, ebrio, gruñón y libidinoso. Son sus principales características, entonces debía ir haciendo la voz para cada rasgo de manera separada y luego unirlo. Una vez unido suena armónico, pero si oyes la voz de Homero solamente como alguien holgazán (lo dice con una voz lejanamente parecida a Homero) te estará faltando algo. Si solamente es ebrio (pone una voz parecida a la anterior, pero más rasposa y temblorosa) también estará faltando otra cosa. Así se van uniendo las partes del sándwich hasta que logras una voz de holgazán, ebrio, gruñón y libidinoso que es la voz de Homero.

¿Había escuchado la voz en inglés? ¿Y, en ese caso, la tomó de parámetro?

Sí, la oí, pero no la tomé como ejemplo porque las voces en inglés son muy diferentes. Los gringos tienen colocado en otro lado el tono: cantan distinto, su acento es distinto. No te puedes apoyar tanto en esas voces.

Cuando se estrenó la película (en 2007) se pedía que volvieran las voces clásicas. ¿Cómo se sintió cuando supo que el público pedía que usted y sus compañeros regresaran?

Sentí que la compañía Fox le falta el respeto a la gente, porque no les da lo que quiere. El público es el que paga la serie y no obstante la Fox se sostiene en lo que hizo en el 2005 que fue una falta de respeto. Los actores trabajamos para la gente y el empresario para sí mismo. Se tendría que corregir, pero la gente del dinero no se corrige. El pueblo hispano de EE.UU. y Latinoamérica lo pide, pero ellos hacen todo por dinero.

En su vida cotidiana se mezcla un poco el personaje de Homero con Humberto Velez?

Somos personas distintas, no es que se mezclen sino que Homero se parece a todos nosotros. Yo no actúo como torpe por Homero sino porque soy así.

Quizás Homero es torpe porque todos lo somos.

Exacto. Es lo que yo le digo a la gente. Una mujer una vez me decía: “Yo odio su programa porque induce a los niños a cometer diabluras”. Ahí le dije: “Momentito, su hijo es un diablo que influyó a Bart a cometer diabluras”. Si los niños no fueran así, no habría una caricatura como esta. Es al revés; las series de TV no influyen a la gente porque la gente toma sus decisiones propias. Un niño no va a quemar la escuela porque Bart lo hizo. Si lo hace es porque sus padres no le enseñaron bien. Si un individuo es alcohólico no es por la TV, sino porque tiene un problema. La TV muestra eso, es un reflejo. También por eso nos molesta: porque nos vemos reflejados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: