Garth Marenghi’s Darkplace

Una serie fracasada, perdida en los anales de la televisión británica que es rescatada del olvido para convertirse en un show fabuloso. Una serie dentro de otra serie… y dentro de un documental.

Hay dos series paralelas. Una, la que nos llega a nosotros, que se titula “Garth Marenghi’s Darkplace”, escrita y protagonizada por Matt Holness y Richard Ayoade, interpretando al escritor de libros de terror Garth Marenghi y al actor Dean Lerner. Los dos personajes, en una suerte de falso documental, recuerdan un viejo show televisivo de horror que filmaron en los ’80 al tiempo que, en cada episodio, muestran un capítulo entero del antiguo programa.

La otra serie, esa que ellos quieren recordar, es “Darkplace” y cuenta las andanzas del médico Rick Dagless (interpretado por el escritor Marenghi, y a su vez por el actor de la vida real Holness) en un hospital repleto de casos paranormales de bajo presupuesto.

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Life’s too short: si te tomás la vida en serio estás perdido (diría Pla)

Warwick Davis tenía 13 años cuando se calzó por primera vez un disfraz que lo tapaba por completo. Con el tiempo, su persona (su cara en menor medida) iría haciéndose conocida en cuanta producción de ciencia ficción o fantasía necesitara un actor pequeño. Pero, como casi siempre pasa, Warwick siempre quedó ligado a papeles secundarios en producciones fantásticas. Fue “el enano”, como él mismo dice, de Star Wars, Harry Potter, Laberinto, Leprechaun, Narnia y Merlín. Tuvo su época de gloria como protagonista de “Willow” la película creada por George Lucas donde Val Kilmer, en pleno 1988, fue relegado a ser su sidekick.

Podrían existir muchas formas de que Warwick Davis hablara de su vida pero, para fortuna de todos, no es a través de la autocompasión. Por el contrario, cuando Davis fue invitado a participar en Extras (aunque “en el capítulo de Daniel Radcliffe”) le propuso a Ricky Gervais y a Stephen Merchant hacer una miniserie sobre su propia vida. Siempre pensada desde el humor ácido y la incorrección, Life’s too Short, desde su título, fue pensada como un retrato irónico de la vida desde el metro de estatura.

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Psychoville: humor para psicópatas

“Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal.” Wikipedia no tendrá un doctorado en psiquiatría, pero da una descripción de la psicopatía que bien sirve para introducirnos en el lisérgico mundo de esta breve serie británica donde la palabra freak queda corta.

El arranque de la serie utiliza un recurso parecido al que usara  John Boynton Priestley en su gran cuento “An Inspector Calls”, en el que una familia es interrumpida durante la cena por un detective que investiga el suicidio de una joven.  Les va mostrando la foto a cada uno de los miembros del clan a medida que se va descubriendo una gran red de secretos y complicidades relacionados a ella, pero mantenidos en silencio.  Esa foto mostrada poco a poco destapa la historia y moviliza a los personajes desde lo más profundo.

En Psychoville, seis personas reciben la misma carta amenazante sobre su pasado oculto. Son un payaso decadente que anima fiestas para niños a pesar de faltarle una mano y llegar con su destartalado auto cubierto de polvo, un anciano ciego que vive solo en una mansión junto a su enorme colección de muñecos de peluche, un actor de teatro enano con un pasado en el cine porno y supuestos poderes psíquicos, una partera traumatizada con la pérdida de su hijo y un muñeco al que cuida como si tuviera vida y una madre e hijo fanáticos de los asesinos seriales y con una relación incestuosa.

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Sherlock: el detective que nunca muere (pregúntenle a Moriarty)

Hay ideas que no se aseguran ventas por ser originales, pero que si logran dar resultados sobresalientes tienen un mérito muy especial. En Inglaterra, como en Estados Unidos, hay una tendencia siempre vigente de tomar historias clásicas e intentar trasplantarlas a la otros períodos, situándolas además en el mundo “real” (sin elementos sobrenaturales).

El ejemplo de Sherlock guarda algunos puntos de contacto con Being Human, en tanto que busca tomar algo sobre lo que se han escrito bibliotecas y darle un lugar y tiempo como el que vivimos en nuestras habituales y poco mágicas vidas. Ahora bien, lo determinante en ambos casos es que se logran producciones valiosísimas desde todo punto de vista y han logrado tener una identidad propia, en el delicado equilibrio de respetar el espíritu del original y despegarse de los lugares comunes. Sherlock surgió un poco de ese modo.

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The Good Wife

Es fijo que todos los años encuentro alguna serie, nueva o vieja, que me obligue a hacer una buena maratón de capítulos. Este año la historia se repitió con un par que sospechaba que me iban a enganchar, como Six Feet Under y Breaking Bad, pero también, y contra todo pronóstico, terminé “maratoneando” con The Good Wife. Y digo que me sorprende, que fue inesperado, porque realmente nunca pensé que fuera a atraerme una serie de abogados, más allá de que había leído buenos comentarios al respecto de esta producción relativamente reciente de la CBS (recién va por la mitad de su tercera temporada). De no haber sido porque Lisa Edelstein (aka: la doctora Cuddy, de House) confirmó hace meses que iba a estar en la nueva temporada, creo que jamás me hubiera decidido a echarle un vistazo a The Good Wife, y  sin dudas me hubiera perdido de conocer una muy buena serie.

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Spooks – Temporada 10: el fin de una era

¡Advertencia de SPOILERS!

Ha pasado mucho tiempo desde aquella violenta y shockeante escena en la que una joven agente del MI-5 era asesinada frente a sus compañeros con una freidora. Diez años, para ser más exacta. Eso ocurrió en el segundo episodio de Spooks y sin dudas marcó, junto con  la solidez de su elenco y de sus guiones, algo que caracterizaría a la serie para siempre: la violencia, la crueldad, la facilidad para matar personajes principales sin demasiados miramientos. Pero ahora todo eso ya forma parte de un buen recuerdo, porque hace más de una semana Spooks se terminó… y para siempre.

A continuación, mi opinión sobre la décima y última temporada de esta gran serie de la BBC, haciendo especial énfasis en, por supuesto, el episodio final.

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Whitechapel: más crímenes en Londres

Detectives, asesinos siniestros, oscuridad, algo de gore, corrupción policial… todo esto y más en solamente seis episodios de policial á la inglesa.

Whitechapel es un policial de la cadena británica ITV que presenta al Detective Inspector Joseph “Joe” Chandler, un joven de clase alta obsesivo del orden y la limpieza que, gracias a la influencia de su padre, logró escalar posiciones en la fuerza policial muy rápidamente. Joe tiene buenas intenciones y busca cumplir con su trabajo de la mejor manera posible, pero su notable falta de experiencia le juega en contra cuando es asignado para dirigir a un equipo de detectives ya curtidos en el área de homicidios que representan un notable contraste con su personalidad y no lo reciben con los brazos abiertos. Dentro de ese grupo será su Detective Sargento, Ray Miles, quien destaque como el viejo y experimentado policía que, a pesar de resistirse un poco a las órdenes de su novato jefe, en un punto termina actuando como su mentor. Leer más de este artículo

Pushing Daisies: toco y me voy


No es romántica, pero tiene momentos cursis. No es una serie de ciencia ficción, pero tiene elementos sobrenaturales. No es una serie policial, pero tiene detectives y crímenes. En realidad, Pushing Daisies es algo bastante diferente a lo que suele verse en series de TV en los últimos años pero, por otro lado, no inventó algo fuera de órbita. Cualquier espectador podría notar rápidamente que tiene una estética muy parecida a la de “El Gran Pez” o “Charlie y la Fábrica de Chocolate”. El tono de Tim Burton de alguna manera sobrevuela toda la serie, sin volverla una copia sino más bien un collage de muchas cosas que terminan convirtiéndola en un objeto original y atrapante, por extraño que parezca.

Se sabe que en los últimos años se reimpulsó la creatividad en las series estadounidenses, pero casi todas se mantuvieron más o menos en los cánones del drama. Pushing Daisies definitivamente vino a ofrecer algo distinto: una comedia inocente sobre temas que mezclan la violencia, el romance endulzado, el gore y el absurdo.

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Blackpool: Elvis está vivo

142.900 habitantes. Superficie de 34.92km². Aeropuerto propio, zoológico propio, parque de diversiones y muchas playas. La escueta información  disponible en internet da una idea del sentido de existencia de esta localidad inglesa llamada Blackpool: el turismo. Y tomando un poco de esa impronta tan al paso, tan de cuidado de las apariencias, la miniserie de la BBC que lleva su nombre muestra la vida de una familia como disparador para hablar de más cosas. Secretos, traiciones, un homicidio y canciones. Ah, y muchos tragamonedas.

Sus seis capítulos de una hora filmados en 2004 cruzan la vida de Ripley Holden , dueño de un casino de medio pelo y padre de familia, con un crimen ocurrido entre sus máquinas de arcade y destapan una trama familiar tan atrapantemente kitsch como todo lo que la envuelve.

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Doctor Who: la Era Moffat

Es difícil hacer una reseña (y que, para colmo, despierte el interés de alguien) sin detenerse en una aburrida explicación de a qué viene todo esto. Entonces resumámoslo en lo que hace falta saber: Doctor Who es una serie de ciencia ficción británica que se transmite, con interrupciones más o menos largas, desde 1963. La historia gira en torno a un Time Lord, alienígena de aspecto humano que viaja por el tiempo y el espacio  en una cabina telefónica de policía (la Tardis).

Dicha esa abrumadora aclaración, vamos a focalizarnos en las últimas dos temporadas de la que podríamos llamar la “nueva generación” de la serie, aquella que se inició en 2005 bajo la tutela creativa de Russel T. Davies (también creador de Torchwood) y con el gran Christopher Eccleston como protagonista. Las dos temporadas en las que aquí haremos referencia, justamente, no cuentan con ninguna de esas dos personas. Steven Moffat es quien ahora se encarga de supervisar todos y escribir algunos de los capítulos. Otro dato accesorio importante: el protagonista ( a partir de ahora El Doctor y si preguntan Doctor qué/quién, ya entendieron el título) tiene la capacidad de regenerarse. Eso justifica que a lo largo de toda la serie hayan existido once actores que lo interpretaron y en esta nueva generación va por el tercero. Y justamente éste, el último, es el que desde 2010 se desempeña como protagonista, a cargo del también excelente actor Matt Smith.

Retomando: esta reseña tratará sobre Doctor Who tal como la vemos en la “Era Moffat”. Las temporadas quen tiene como rey de reyes al guionista de Sherlock, Jekyll y Couple.

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